Los Insólitos Ensamblajes de Jesús Alberto Erminy

Relizada por el reconocido internacionalmente critico de arte Peran Erminy para la exposición "Renacer de la Materia", retrospectiva individual del artista en la galeria Graphicart

 

                Los insólitos ensamblajes de Jesús Alberto Erminy constituyen una experiencia escultórica impresionante, por la fuerza de su impacto visual y por la crudeza espontánea y brutal de su lenguaje.

                Es brutal en el ambigüo sentido del mal llamado, o mal traducido “Art Brut”, que no es “Arte Bruto”, sino “Crudo”, como el más apreciado tipo de champagne.

                Cada una de estas piezas parte de un gran bloque irregular de madera vieja y pesada, o de una roca natural, que Jesús Alberto observa mil veces, en todos los ángulos y en todas las posiciones, escrutando sus posibilidades sugestivas, que no las puede encontrar mas que con el hallazgo de otro elemento que le enciende la chispa de la inspiración, porque siente que siente que eso le va bien a tal madera. Y en la unión de esos elementos dos  elementos, muy contrastante siempre, porque uno es recio y voluminoso mientras el otro es fino, ligero y pequeño, saliendo la figura de una bestia imaginaria, o evoca un ave o un reptil prehistórico. Pero tal vez el animal solo aparezca en un segundo momento, después de ver la combinación inusitada de los elementos dispares que se potencializan recíprocamente. 

                Esos ensamblajes “por oposición” desbordan la referencia a un animal, son mas que una representación  zoomorfita, a veces caricaturesca o grotesca. Implican un plus simbólico de  otra naturaleza. Se trata de una especie peculiar de metáfora visual cuya referencialidad no constituye la clave significativa de su contenido. Vale decir, que no importa mucho que no se reconozca  lo que se representa metafóricamente (en forma no descriptiva ni realista), porque la expresividad y el contenido discursivo de la obra no depende de esa representación, o no depende únicamente de ella, y casi podría prescindirse de ella. No importa que uno no distinga que se trata de un alcatraz, de una jirafa o de un coleóptero, porque la obra sigue expresándose sin esa identificación. Mas bien puede pensarse que ese tipo de identificación o de reconocimiento del motivo representado podría desviar la atención de lo que hay de mas profundo en la obra.

                No es que haya que ver estas esculturas como si fueran abstractas o puramente formalista, aunque se encuentren en ellas, en alto grado, el valor de lo abstracto y de lo formalista. Pero no se puede obviar que son también de una extraña figuratividad, resultantes de encuentros fortuitos y de asociaciones imaginativas aleatorias, como si el origen de su inspiración emergiera del mismo principio clásico del sublime y satánico Conde de Lautreamont, que postula …”el encuentro fortuito de un paraguas y una maquina de coser sobre una mesa de disección”. Principio este que ha sido el mas fecundo y renovador de las artes, las letras y las ideas del siglo XX.

Pero, al fondo de esa “puesta en abismo”, que abre las puertas a toda asociatividad imaginaria sin fin, nos espera aun el trasfondo de los símbolos primordiales, que según Paul Ricoeur, … “solo llegan al entendimiento a través de la dialéctica de perspectivas opuestas”. 

Las esculturas de Jesús Alberto Erminy se funden en una sucesión creciente de oposiciones materiales, formales y significativas que corresponden a una escalada de símbolos. Los símbolos y los mitos concilian los opuestos. El símbolo es la única manera de expresar lo desconocido, lo que no puede ser conocido, lo incognoscible. 

 

                                                                                                                                Perán Erminy